Letritas del Changarrito publica la primera edición de "La inmaculada", novela de Raquel Olvera - 2012


En el mundo de luz y polen de Marlen no existía Gisela ni el mañana.


Amanecerá el día y la flor y el árbol y la estrella no sabrán nunca que un día en la vida de Marlen fue Junio de 1973, cuando le pasó lo de Juan Antonio, ese muchacho que más que robarle el corazón, le arrebató el alma. La luz no sabe de fechas. Medir el tiempo es una costumbre de humanos, porque de humanos es bautizar al ave y cada minucia de su cuerpo. Su forma de vuelo, su color, su tamaño. ¿Por qué inventaron el tiempo? Tal vez por consagrar el final o para recibir en los brazos a lo recién nacido; o porque entre el fin y el principio, está lo extraordinario. En el mundo de luz y polen de Marlen no existía Gisela ni el mañana. Pero una tarde afrutada hasta el tuétano y la sangre, llegó el Hombre. Con suspiros y flores tejió una filigrana y la envolvió con ella para sellar su cárcel y su tortura. Desde entonces, con ese amor sin obsesión que dan los muertos Marlen evade su dolor.


Reseña
La Inmaculada
 Raquel Olvera nos guía (a través de un lenguaje sensiblemente poético, en una atmósfera intimista, en un escenario neblinoso) hacia Gisela, una joven empleada de una papelería y las relaciones viciadas que mantiene con las dos personas más importantes de su vida: su madre y su amante. La angustia lleva a la protagonista a huir de sí misma buscando refugio en los sueños, en el silencio. No porque le guste la soledad; lo que le gusta es “No pensar. No decir. No oír”. Cuando Gisela entabla amistad con Ada se quiebra ese silencio, dando paso a largas disertaciones donde las palabras se revelan con toda su fuerza, se hacen indispensables, cobran sentido, desentrañando un secreto que la ayudará a entender su vida.
“Gisela-juguete se estrella contra el piso desde un rascacielos. Gisela-cántaro de rompe. Gisela-muñeca se descuartiza”. Para este punto de la novela la autora nos agarró del pescuezo y embebidos en su escritura,  sin remedio, hechos a sus palabras y sus modos, nos precipita vertiginosa hacia lo por venir.
      
María José Montijano, agosto 2012


Raquel Olvera
México DF (1966).  Realiza sus estudios en el Instituto de Artes Visuales y en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad de Veracruz. Estudia la especialidad en Grabado en La Esmeralda y la Maestría en Artes Plásticas UNARTE, Puebla.  Recibe la Beca a Jóvenes Creadores del FONCA en la disciplina de poesía y Premio Artes Por Todas Partes de la Secretaría De Cultura.
Promotora cultural independiente: realizó eventos literarios y de artes plásticas en México y el extranjero. Dirigió el programa de radio Destino de Aire trasmitido por la Universidad Autónoma de Chapingo.  Directora técnica en el Instituto Municipal de Arte y Cultura.  Actualmente, preceptora literaria en la Dirección General de CONALEP Puebla.
Libros publicados: Al filo del azar (1996), En boca de otro (1996), Transitorio (2000), Fundió la nieve el sol (2000), Cuatrocientas mentiras (2001), Concierto para cinco sentidos (2002),  La mordedura (2004), El noveno río (2006). En prensa: La música de no entender (poesía).
 

2 comentarios:

  1. Bue! la reseña me atrapó!!! ;) imaginense el libro!!!!}

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  2. Qué hermoso Maestra, por eso la admira cada vez mas. Soy Fans suya.

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